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Entre falsas alarmas de paquetes olvidados y muestras de solidaridad con los dibujantes asesinados, desde distintos rincones de Europa crece el reclamo de un plan antiterrorista europeo.

 Desde el día del atentado contra la revista Charlie Hebdo en París, el 7 de enero, que costó la vida a 12 personas, Europa vive con miedo. Es que las acciones terroristas que se sucedieron también (en horas posteriores) en París y en las afueras de la capital francesa, podrían ser el comienzo de un camino que los llamados “combatientes extranjeros” de la Jihad islámica podrían emprender sin problema, teniendo todos ellos –como los terroristas de París– pasaportes europeos.

Para empezar, dos encuestas realizadas separadamente en Alemania y en Italia demuestran que el 49 por ciento de los alemanes (sobre 500 entrevistados) teme un ataque terrorista. En Italia tiene el mismo miedo el 62 por ciento de las personas, según el Instituto Demoscópico Ixé en un sondeo realizado para la RAI (Radio y Televisión Italiana) que entrevistó a unas mil personas. El temor se ha difundido como reguero de pólvora por todas partes. Las falsas alarmas de bombas o paquetes sospechosos han aparecido en muchos países.

En España, por ejemplo, varias líneas del subterráneo estuvieron paralizadas por una falsa alarma de bomba que provocó un caos en la circulación del tráfico en general en el centro de Madrid. Se trataba de un paquete abandonado que resultó ser una simple caja con un par de zapatos dentro. Pero hubo desplazamientos de policía y agentes especializados y por supuesto cortes de tráfico y embotellamientos por algunas horas. Y ésta no fue la única falsa alarma que se produjo en ciudades españolas.

En Italia, el gobierno ha multiplicado las medidas de seguridad, con supervisiones frecuentes y/o permanentes de las zonas de la ciudad consideradas “delicadas” porque son muy frecuentadas o porque viven o la frecuentan personajes de envergadura. Se trata de la plaza San Pedro y el Vaticano, el Coliseo, el palacio presidencial del Quirinal o la sede del gobierno Palacio Chigi.
Los aeropuertos y los barrios judíos son lugares de especial atención, en particular, por ejemplo, el Ghetto de Roma (barrio judío) y el Ghetto de Venecia, este último considerado el más antiguo de Europa. Por supuesto las mezquitas son también lugares vigilados en toda Italia, especialmente el viernes, día de plegaria para los musulmanes.
No obstante el miedo, las manifestaciones de solidaridad no se detienen en Europa. En Porto, el norte de Portugal, y en Lisboa, la gente levantaba los carteles “Yo soy Charlie” y lápices que se han transformado en símbolos. En Berlín, cristianos, judíos y musulmanes decidieron hacer una declaración conjunta publicada por el diario Bild. “No se puede matar en nombre de Dios. La Biblia, la Torá y el Corán son libros del amor, no del odio”, dijeron.

La comunidad musulmana de Milán, por su parte, anunció que el sábado saldrá a manifestar “para marcar su distancia de los atentados terroristas de París y mostrar su solidaridad a las familias de las víctimas”, dijo Abdel Hamid Shaari, arquitecto libio fundador del Instituto Cultural Islámico de Milán.
Pero en todo caso lo que la gente espera son medidas de gobierno fuertes, un plan europeo, una decisión que permita contener la amenaza terrorista. Y por eso mira con gran esperanza la reunión mantenida el domingo en París entre varios jefes de gobiernos europeos. “La tragedia de París no afecta sólo a Francia, sino a Europa y al mundo. La integración en la sociedad no se forma espontáneamente. Es un proceso que se va construyendo. Sin la intervención decidida de la política ocurre todo lo contrario. Integración y seguridad son las dos caras de la misma moneda”, comentó por su parte el alcalde de Turín y viejo dirigente del Partido Democrático, Piero Fassino, en declaraciones al diario católico italiano Avvenire.
“Europa necesita reaccionar ante el intento de silenciar la voz de Charlie Hebdo, que constituye un ataque a nuestra forma de vida”, dijo el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, quien dijo además que la comisión está elaborando un nueva estrategia contra el terrorismo.

Una de las medidas podría pasar por reforzar el control sobre los pasaportes. Algunos dicen que Europa podría hacer como ha hecho Turquía en los últimos tiempos, cuyos servicios secretos dicen haber expulsado del propio territorio a 1.056 personas, eventuales candidatos para la Jihad y ha decretado la prohibición de ingreso a otras 7.800 por la misma razón.
Según la prensa turca, después de los atentados de París, también para Turquía ha aumentado el riesgo de atentados.