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"Soluciones" imposibles a la crisis |
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Cándido. Como ya lo han señalado diversos analistas, la reciente reunión del G-20, eludió entrar a fondo tanto en el análisis de la crisis del sistema capitalista, como en la elaboración de una estrategia global para enfrentarla. Como curándose en salud, el devaluado George W Bush, a quien sólo los medios "libres" parecen tomar en serio y reproducen las palabras que sus asesores le escriben para que lea, hizo una encendida defensa de la "libertad" del mercado, del comercio internacional y de todo el sistema que ha conducido a la catástrofe actual. Estas "omisiones", destinadas a apuntalar a los que la causaron, agregando medidas de control "para las galerías", no fueron reparadas por ninguno de los participantes, y por tanto siguen y seguirán "pasando factura" e impidiendo la búsqueda de caminos hacia posibles tentativas de soluciones. Una realidad que "rompe los ojos" es que "nuestro estilo de vida" el mismo que esgrimió "W" para no firmar el Protocolo de Kyoto y que hasta ayer mismo fue acompañado por los "pensadores" /neocon/, es incompatible con la continuidad de la vida en el planeta. La derecha mundial ha rechazado unánimemente, en nombre de la sagrada "libertad" del individuo (y de las empresas) adoptar medidas de preservación de un habitat cada vez más degradado como consecuencia de la actividad humana, sin perjuicio de que actúen otras causas. Han ridiculizado y usado los calificativos de catastrofistas y hasta de "terroristas" para descalificar a los que defienden el medio ambiente, desde mucho antes de que Al Gore "descubriera" el problema. Y aunque las evidencias de cada día han dejado descolocados a los fundamentalistas del mercado, y algunos como el gobierno sueco se han "convertido" al "ecologismo", la conversión no se ha traducido en hechos. Lo único cierto, en el caso sueco, es que una conciencia de amor y preservación de la Naturaleza, adquirida de su pasado campesino y tempranamente estimulada, permite que los individuos decidan ellos, en su vida cotidiana, asumir su defensa.
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