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Luego de la dimisión del líder del partido Demócrata Cristiano (KD), Göran Hägglund, las miradas se han dirigido hacia su colega del partido Liberal (FP), Jan Björklund, quien, a pesar de la crítica tanto externa como interna, se mantiene en su puesto, contra viento y marea.

Sin embargo la pregunta que todos se hacen es cuánto tiempo más aguantará Björklund en su puesto. Él asegura, en una entrevista con Aftonbladet, que está siendo víctima de una campaña en su contra, debido a su cues-tionamiento sobre la política de integración. Pero los hechos muestran un partido con serios problemas internos.
Pensar en «JB», como le dicen sus colegas de partido, es pensar en la canción infantil: «El puente se va a caer, va caer, va caer…». Porque la pregunta ya no parece ser «si» va a caer, sino «cuándo».
Y todo hace suponer que si  Björklund no hace una elegante retirada –como hizo el líder del partido Demócrata Cristiano, Göran Hägglund– arriesga ser removido al igual que su antecesor, en un congreso del partido; las críticas en contra del entonces presidente del Partido Liberal, Lars Leijonborg, en 2007 lo obligaron a renunciar. Este año los liberales tendrán un congreso local durante la primavera, y uno nacional, en el otoño.
Claro que si la pregunta se le extiende al propio Björklund, él contesta con gran seguridad que «tiene un amplio apoyo», dentro de su agrupación. La misma ex ministra de igualdad de género, y actual secretaria general del partido, Maria Arnholm, explicó, en el noticiero Aktuellt, la semana pasada que los conflictos se resolverían dentro del partido, junto a ella y a Jan.
Porque el caso es que ha habido conflictos, o, más claramente hablando, el Partido Liberal se ha convertido en una «bolsa de gatos», sobre todo luego de la postura del líder respecto a la política de inmigración e integración.
Jan Björklund suscribió una propuesta elaborada por un grupo de trabajo interno, respecto a agilizar el proceso de integración de los refugiados en Suecia.  Según él, la postura cuenta con un amplio apoyo dentro de su partido.
No obstante, connotadas colegas han criticado esta proposición, tanto la ex euro ministra,  Birgitta Ohlsson, como la miembro de la dirección del partido, y ex presidenta de las Juventudes Liberales, Frida Metso Johansson y la actual euro parlamentaria, Cecilia Wikström.
Ésta última manifestó su disconformidad al encontrarse frente a una política de hechos consumados, las decisiones se tomaron sin que ella estuviera presente; la reunión de la directiva se adelantó, de modo que la parlamentaria no pudo asistir.
«Me tomó completamente por sorpresa. Pensé que era obvio que yo iba a estar presente, sobre todo porque había elaborado un documento frente al trabajo que estaba por delante. Pensé que iba a estar allí y a discutir sobre el tema», dijo Cecilia Wikström al vespertino Expressen.
¿Tienes trabajo? Te puedes quedar
Y la propuesta que presentó Björklund y su equipo en torno al tema de la integración, en un artículo en el matutino Dagens Nyheter fue, por ejemplo, conceder permiso de residencia  temporal a los refugiados siempre y cuando éstos hayan conseguido un contrato de trabajo. Exigencia de dominar el idioma sueco, para solicitar a la nacionalidad sueca. Solamente permitir a los inmigrantes que tengan una vivienda y un trabajo asegurado, traer a sus familiares al país. Durante tres años se les otorgará a los refugiados permiso de residencia temporal.
Respecto al permiso de residencia temporal, que Björklund defiende ahora  –tal vez en un desesperado esfuerzo de ganar adherentes– Cecilia Wikström había pensado poner atajo a esta propuesta elaborando un material que muestra las contradicciones de la misma.
«Ya en la Convención de Ginebra de 1953 se especifica que se dará protección. Si existe la posibilidad de una solución al conflicto, entonces podemos dar permisos de residencia temporal. Pero cuando se trata de los refugiados de Siria, que es casi el 90 por ciento de quienes hoy en día llegan a Suecia, no existe tal solución a la vista, y por lo tanto no se deben dar permisos de residencia temporal», explicó Wikström a Expressen.
Ella teme que el debate sobre la inmigración trate de «volúmenes». De cifras.
«No se puede poner un límite, una cifra o una fecha. Si es como ahora, un infierno ardiente, Suecia –al igual que otros países– debe ofrecer protección», dijo Wikström al diario.
Y respecto a los permisos de residencia temporal, la mejor manera de instar a los refugiados a trabajar es dándoles permisos de residencia permanente, según ella.
«No vamos a hablar del permiso de residencia temporal a una persona que huye de una situación como la que prevalece en Siria. Es una discusión profundamente indigna de llevar», acotó la euro ministra.
Para el comité de refugiados de la ONU, (UNHCR, en inglés) la posibilidad de reunificación familiar se cuenta entre lo más importante, cuando se trata de que los inmigrantes aprendan sueco y consigan trabajo. O sea, se integren a la sociedad.
«Es difícil para muchos cuando los pensamientos giran constantemente en torno a los familiares en el país de origen. De esta manera, la posibilidad de reunificación familiar afecta no sólo la salud y el bienestar de los refugiados, sino también la capacidad de concentrarse en los estudios y la búsqueda de empleo», ha declarado la principal asesora legal del comité de la ONU en el norte de Europa, Karolina Lindholm Billing.
Por otra parte, otra de las colegas que ha criticado duramente a Jan Björklund  es Frida Metso Johansson, ex presidenta de las juventudes liberales y sicóloga que trabaja con refugiados que han sido torturados y traumatizados. Según ella, el exponer a personas que han tenido que huir de sus países a presiones severas es un gran error.
Metso Johansson quiso debatir el tema frente a las cámaras de televisión en el noticiario Aktuellt, pero Björklund se negó olímpicamente. ¿Resultado?  Ella fue entrevistada en un extremo del estudio, y el presidente de su partido al otro extremo, como un niño amurrado.  Patético. Pero una escena que define de un pincelazo la situación en la que se encuentra el Partido Liberal.
Debido a Björklund no votan por el Partido Liberal
Para no hablar de la educación. Después de ocho años a cargo de la cartera, la escuela sueca presenta resultados deplorables, según las estadísticas de los estudios europeos. El responsable máximo es Björklund, sin embargo éste sigue argumentando que los pésimos resultados escolares se deben a las políticas educacionales de hace diez años atrás. Y, contradiciendo todo lo que dicen los expertos en la materia, sigue argumentando inexorablemente de que se debe calificar (con notas) a los niños de doce años.
El «mayor» (apodo que se ganó por su carrera militar) no ve ni escucha, ni consejos ni críticas, ni menos exigencias sobre su renuncia. Por el contrario, sigue como de costumbre y a la búsqueda de nuevas apuestas para ganar adeptos.
Estos últimos tiempos estas se han centrado en medidas en relación a los inmigrantes, al igual que lo hiciera su antecesor, Lars Lejonborg, con ayuda de un tal Mauricio Rojas.
A Lejonborg le resultó, hasta que no le quedó más que tirar la toalla.
Está por verse cuánto tiempo más le va a resultar a Björklund.
«Cuando yo me encuentro con los electores, y cuando me reúno con profesores, ellos me dicen que la razón por la que no votan por el Partido Liberal es Jan Björklund», explicó al diario Dagens Industri Peder Westerberg, jefe de grupo del partido de la ciudad de Umeå.
Según él, si Björklund no deja el liderazgo, el partido arriesga caer bajo el límite del cuatro por ciento requerido para una representación parlamentaria. Westerberg desearía que su presidente siguiera el ejemplo del líder democristiano, Göran Hägglund, quien dimitió recientemente.
«Eso es lo mejor que puede pasar, que un dirigente de partido haga eso. Es mucho peor si se le obliga a dejar su puesto», dijo al diario.
Y en una entrevista reciente con Aftonbladet, Jan Björklund, frente a la pregunta sobre qué opinaba respecto a que varios de sus correligionarios exigieran su renuncia, respondió de la siguiente manera:
«Se ha estado llevando a cabo una campaña en mi contra para hacerme renunciar. Y es debido a que yo he cuestionado algo que en Suecia no se puede cuestionar: la política de integración.
He estado perfectamente consciente de que se desatarían graves conflictos, cuando presentáramos estas propuestas. Algunos de quienes han exigido mi renuncia lo han motivado justamente por las propuestas sobre la integración. Pero yo siento un fuerte apoyo como jefe de partido».
Ud. lo llama «una campaña».  ¿Quién se encuentra detrás?
«Así funcionan los medios de comunicación, se intenta lograr reacciones. Se busca a una persona que declara algo y se hace un show acerca de eso. Pero es completamente imposible si no hay personas dentro del partido que son críticos. Entonces, es una simbiosis. Pero yo no voy a retroceder».