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Los países del Mercosur van a debatir una actitud común frente a Israel, que sólo puede ser la suspensión del Tratado de Libre Comercio. En contra del apartheid sudafricano, el aislamiento diplomático tuvo efectos, pero mucho más tuvo el boicot económico.

En 2010 el Mercosur firmó un Tratado de Libre Comercio con Israel. Fue el primer Tratado de ese tipo firmado por el Mercosur con algún país fuera de América Latina. Se exaltaron las buenas perspectivas económicas que el intercambio traería, sin ningún otro tipo de consideración, de orden político o moral.
Pero ha llegado el momento de poner en discusión la pertinencia de ese Tratado, justamente cuando se reúne el Mercosur en Caracas y el tema de la condena de Israel por su brutal ofensiva en Gaza fue propuesto por Brasil.
El ex-presidente de EE.UU. Jimmy Carter, después de su visita a Palestina, publicó, en 2006, un libro que ya en su título apuntaba hacia lo que ocurre, de forma similar a lo que hubo en Sudáfrica: “Palestina: paz y no apar-theid”. Porque de eso se trata: de una política de Israel que no solamente impide que sea realidad la decisión de Naciones Unidas de que los palestinos tengan un Estado al igual que Israel, sino que además implementa una política en los territorios ocupados que tiene mucha similitud con la política del apartheid en Sudáfrica.
La forma cómo son tratados los pa-lestinos tiene un fondo explícitamente racista – que apareció de forma aún más explícita en ciertas manifestaciones ahora, durante la nueva ofensiva sobre Gaza. Quien conoce las formas como son tratados los palestinos en Cisjordania, no tiene ninguna duda que hay un componente fuertemente racista en la política israelí hacia los palestinos.
Más que eso, los muros y los asen-tamientos que descuartizan los territorios ocupados los hacen asemejarse a los bantustanes de Sudáfrica en la era del apartheid. Cada vez más se divide Cisjordania por nuevos asenta-mientos que no paran de ser instalados, hasta que sus distintas partes no tengan más contacto entre sí, y sean pedazos de territorios aún más aislados.
En Gaza la situación es todavía mucho peor: bloqueada desde 2008, es considerado el campo de concentración a cielo abierto más grande del mundo.
La población vive un apartheid todavía peor, sin las condiciones mínimas de supervivencia, cercada, encerrada, aprisionada.
Como si no bastara todo esto, Israel se dedica, cada cierto tiempo, a bombardear, invadir, destruir a Gaza, con varios miles de muertos, entre ellos, una mayoría de población civil, sobre todo niños, mujeres y ancianos. Esta nueva ofensiva genocida en contra de Gaza recibe la condena mundial, Israel nunca estuvo tan aislado, salvándose de sufrir sanciones sólo por el voto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad.
Los países del Mercosur van a debatir una actitud común frente a Israel, que sólo puede ser la suspensión del Tratado de Libre Comercio. En contra del apartheid sudafricano, el aislamiento diplomático tuvo efectos, pero mucho más tuvo el boicot económico. Estados Unidos tenía el mismo argumento que tiene ahora, que esa actitud aísla y dificulta negociaciones, etc. etc. Los mismos argumentos que algunos utilizan ahora.
En el comercio con Israel, Brasil sólo pone restricciones a las mercancías producidas en asentamientos israelíes en territorios palestinos. Pero es necesario ir mucho más lejos, avanzar hacia el boicot económico, hasta que Israel cumpla la decisión de Naciones Unidas, termine con la ocupación territorial, para que se instale el Estado Palestino al igual que existe un Estado de Israel.