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El ex primer ministro de Iraq, Nouri Al-Maliki, responsabilizó   al presidente estadounidense, Barack Obama, de haber ayudado al grupo terrorista Estado Islámico (EI) a hacerse más fuerte, y entrar en ese país árabe y otros países de la región.

Al-Maliki, quien llegó al poder bajo plena ocupación de Iraq por tropas de Estados Unidos, refutó comentarios de Obama en los cuales lo acusó de haber fomentado diferencias étnicas y sectarias en esta nación árabe durante sus ocho años de gestión (2006-2014).
Los criterios del mandatario norteamericano representan la confusión de Washington en lidiar con los sucesos regionales, especialmente los que tienen lugar en Siria e Iraq, replicó el exjefe de Gobierno citado por el sitio digital Al-Akhbaria. «Estados Unidos ayudó al DAESH (acrónimo árabe del EI) a ganar más poder», enfatizó para luego señalar que la visión estadounidense «ignora deliberadamente hechos obvios y (muestra) un esfuerzo por confundir a la opinión pública norteamericana y mundial».
Según Al-Maliki, la Casa Blanca y sus aliados «cometieron un error estratégico cuando trataron de usar al EI y al Frente Al-Nusra para derrocar el sistema político en Siria, y esa política jugó un rol en el fortalecimiento del DAESH en Iraq y otras naciones e la región».
Tras calificar de teatrales los ataques aéreos de la coalición internacional encabezada por el Pentágono, el ex primer ministro consideró los comentarios de Obama «irresponsables e injustificados» porque desalientan a las fuerzas de seguridad en sus batallas decisivas contra los terroristas.
«El presidente norteamericano sabe bien que Iraq, desde el inicio, alertó del peligro de los grupos extremistas y el estallido de la convulsión en países árabes, así como sus consecuencias para la seguridad regional y mundial, pero Estados Unidos ignoró esas advertencias», recalcó.
Asimismo, el exgobernante chiita, que dejó el cargo en el verano de 2014, criticó la negativa estadounidense a entregar aviones militares, armas y municiones, y su vacilación en armar a fuerzas iraquíes para enfrentar a los “takfiristas” (terroristas islámicos sunnitas) del DAESH.
«Mosul (segunda ciudad de Iraq y capital de la provincia norteña de Nínive) cayó (en manos del EI en junio pasado) en medio de la negligencia de Washington y el entusiasmo de algunas capitales de la región», denunció.