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Los dos principales candidatos han expuesto sus promesas para enfrentar la crisis. Syriza promete un programa de crecimiento económico y de creación de empleo mientras Samarás augura abandonar el rescate y asegura que podrá bajar los impuestos.

Este 25 de enero será una fecha crucial para Grecia y Europa. Los griegos se enfrentarán a la elección, posiblemente, más significativa para ese país, debido a los graves problemas económicos por los que atraviesan, convirtiéndose el euro en el principal debate político.
La crisis financiera por la que atraviesa Grecia desde hace más de seis años y el programa de austeridad, han destruido el bolsillo de los griegos y a la fecha sólo tienen una salida: votar por el mejor. El debate se disputa entre dos opciones: la salida del rescate y la firma de un minirescate, a cambio de nuevos ajustes, y el abandono del programa de austeridad, bajo el peligro de que los acreedores suspendan las ayudas. Para combatir estos problemas, los dos principales candidatos han expuesto sus promesas.
El líder del partido de izquierdas Syriza, promete un programa de crecimiento económico y de creación de empleo, la anulación de algunas de las medidas tomadas por el actual Gobierno, como la reducción del salario y de las pensiones mínimas o la introducción de un nuevo impuesto sobre bienes inmuebles. Piensa ponerle fin a la austeridad impuesta por los acreedores y una negociación «dura» con los socios europeos de la deuda soberana griega, siempre en el marco de la eurozona.
Por su parte, el primer ministro, An-tonis Samarás, asegura que este 2015 será el año del crecimiento, que Grecia abandonará el rescate y que podrá incluso bajar los impuestos. Ha dicho que mantendrá la senda de las reformas estructurales y de las privatiza-ciones exigidas por la Troika de los acreedores del país.
A mediados del año pasado, el Gobierno aseguró que este año Grecia podría financiarse por su cuenta en los mercados, una promesa que hizo llevarse las manos a la cabeza a más de un socio europeo y que hizo disparar el bono en el mercado secundario a índices similares a los de ahora, rozando el 10 por ciento.
En torno a estas promesas, las encuestas han posicionado al partido Syriza como el ganador de las elecciones, con más de tres puntos de ventaja sobre el gubernamental Nueva Democracia.