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Un funcionario del Gobierno de Estados Unidos reconoció que el presidente Barack Obama busca apoyo entre sus aliados europeos y del Medio Oriente para ampliar las operaciones contra las fuerzas insurgentes en Iraq.

El subsecretario de Estado Asistente para Asuntos del Cercano Oriente, Brett McGurk, dijo a la cadena televisiva MSNBC que “muchos de nuestros socios nos han pedido que les digamos la forma en que pueden ayudarnos”.

Agregó que asesores de la Casa Blanca y el Departamento de Estado sostuvieron una reunión para discutir la forma en que solicitarán y coordinarán la ayuda de otras naciones para combatir a dichos extremistas, en particular en materia de suministros de municiones, equipos militares y logística de todo tipo.

McGurk señaló que no podía confirmar que Obama haya pedido a otras naciones que se unan a los golpes aéreos contra el Estado Islámico (EI) después de que el mandatario autorizara esos ataques, los que comenzaron en las primeras horas del pasado viernes en la ciudad de Erbil, capital de la región del Kurdistán.

Sin embargo, el funcionario admitió que Estados Unidos solicitó a sus principales socios y aliados que ayudaran a las fuerzas iraquíes y kurdas en la batalla contra los elementos extremistas que han ocupado una parte considerable del noroeste de esa nación árabe.

McGurk añadió que en las últimas horas se han realizado coordinaciones para asegurar que cualquier país que así lo desee pueda cooperar en estos esfuerzos de forma organizada y dirigida.

Obama habló por teléfono con el rey Abdullah de Jordania, mientras el secretario de Estado, John Kerry, contactó con sus homólogos de Francia, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos para discutir sobre la estrategia a seguir contra la insurgencia iraquí.

De acuerdo con medios de prensa internacionales, el Gobierno del Reino Unido declaró que no participaría en acciones militares adicionales contra el EI, aunque apoyaría al Pentágono en actividades de reabastecimiento de la aviación de combate así como en misiones de espionaje aéreo.

Después que Obama autorizó los ataques, dos aviones F/A-18 lanzaron bombas guiadas por láser contra posiciones del EI cerca de Erbil, capital de la región del Kurdistán, donde radica un consulado y un puesto de mando con un número no precisado de diplomáticos y militares norteamericanos. Según una declaración oficial del Pentágono, los aviones que realizaron el ataque despegaron del portaaviones USS George H.W. Bush, que está en el Golfo Pérsico desde junio pasado.