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Pese al avance de los diálogos de paz en La Habana sostenidos entre el Gobierno y las FARC, además del cumplimiento del cese al fuego unilateral de esa guerrilla y los avances hacia el desescalamiento del conflicto; el departamento del Cauca vive por estos días un incremento en la violación de los Derechos Humanos, así lo denunció la Red por la Vida y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca.

A través de un informe, la Red por la Vida y los Derechos Humanos indicó que el departamento está siendo azotado por una nueva ola de violencia bajo la forma de homicidios de líderes sociales, defensores de derechos humanos, atentados y amenazas, así como también del aumento de los feminicidios y ejecuciones extrajudiciales.
Según la organización defensora de derechos humanos, las amenazas a líderes y organizaciones indígenas, afros y campesinas son enviadas a través de panfletos, llamadas telefónicas y mensajes de texto firmadas por grupos paramilitares como los Rastrojos y las Águilas Negras, en las que se intimida a los dirigentes sociales por oponerse al desarrollo de la minería ilegal y trasnacional en la región.
Uno de los casos más preocupantes recogidos en el informe se presentó con las mujeres afrodescendientes del norte del Cauca quienes se movilizaron el año anterior en defensa de la vida y los territorios ancestrales. Las afrocaucanas han sido víctimas de atentados contra su vida y el desplazamiento forzado de la lideresa Francia Márquez y su familia.
Los datos del Observatorio de Derechos Humanos y DIH de la Red por la Vida informaron que en un periodo de dos meses fueron asesinados dos líderes sociales y un funcionario público; sumado a estos casos se encuentra la muerte del indígena Faiber Antonio Erazo a manos del Ejército.
A la denuncia de la red de derechos humanos se suman las voces de rechazo por parte de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca –ACIN– al conocerse que en lo que va corrido del año 2015 han sido asesinados cuatro comuneros en estos territorios. El caso más reciente fue el ocurrido el pasado 8 de febrero cerca de Guachene, donde dos miembros del resguardo indígena de Tóez, municipio de Caloto, fueron hallados muertos y con signos de tortura, según indicó la asociación indígena en un comunicado público.
“Advertimos que días anteriores a los hechos ocurridos donde perdieron la vida los comuneros, circularon en Caloto y aledaños panfletos alusivos a las águilas negras donde anunciaban una campaña de limpieza social” aseguró la ACIN.
Estos asesinatos, amenazas y demás hechos de violencia vienen siendo denunciados y demandados por las autoridades indígenas a los organismos de justicia y demás instancias del Gobierno Nacional; sin embargo hasta el momento no se conocen avances en las investigaciones para dar con los responsables de estos hechos, puntualizó el comunicado.
Ante los numerosos hechos de violencia la Red afirmó que: “La paz no será posible si no existen garantías para la defensa de los derechos humanos y para la participación de la población, sus organizaciones y líderes sociales en la construcción de la misma”.