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Cuando nuestros lectores tengan este ejemplar en sus manos, el presidente boliviano Evo Morales, este jueves 22, ya habrá asumido un nuevo periodo presidencial.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, asumió su tercer mandato consecutivo tras el triunfo contundente en las elecciones de octubre, con el 61 por ciento de los votos y más de 35 puntos de distancia con el principal opositor, un resultado que muestra la consolidación de su gobierno con apoyo de indígenas, campesinos, trabajadores, pero también de sectores empresarios y clases medias.  
En la asunción de este tercer mandato según la nueva Constitución plebiscitada en 2009, el gobierno boliviano espera concretar su programa de gobierno, que según analistas locales, el presidente indígena esta frente a nuevos desafios:
1. Rumbo económico
En el último año los vientos han soplado a favor de Bolivia. En 2014, el país tuvo un crecimiento superior a 5%, hecho que lo situó en el primer lugar de Sudamérica. Evo Morales ha dicho que la nacionalización de los hidrocarburos de 2006, ha dejado ingresos por US$ 22 mil millones. El gobierno sostiene que durante la gestión de Evo un 25% de la población ha salido de la pobreza, mientras que el PIB pasó de US$ 9.500 millones  a US$ 30.000 millones.
La apuesta del gobierno, según dijo a La Tercera el Vicepresidente boliviano Alvaro García Linera en octubre del año pasado, es que en 2020 “deberíamos tener un PIB de cerca de US$ 100 mil millones”. La apuesta es comenzar a igualar las cifras de la economía de Chile. Así, de acuerdo con el “número dos” de la administración boliviana, “el 2020 la economía chilena debe ser sólo cuatro veces más grande que la de Bolivia. Y el 2025 deberíamos estar iguales o máximo uno a dos”.
Además, el desafío de Evo Morales es consolidar la industrialización, convertir al país en un polo energético, generar conocimiento y garantizar el crecimiento “para tener la distribución de la riqueza más eficiente del continente” en palabras de García Linera.
Sin embargo, la caída en el precio del petróleo podría afectar los planes del gobierno. Aunque Bolivia no exporta crudo, el gobierno admite que su panorama será “delicado” si el petróleo sigue bajando. Ello, porque sus ventas de gas a Brasil y Argentina ajustan su valor en función de las variantes en el precio del petróleo.
2. ¿Sucesor o reelección?
En 2020, cuando finalice su tercer mandato consecutivo, Evo Morales habrá completado 14 años en el poder, un hecho inédito en Bolivia. Ningún otro presidente boliviano electo en forma democrática logró gobernar por tantos años. Víctor Paz Estenssoro tuvo cuatro períodos y completó 12 años en el poder, pero no de manera consecutiva como Morales. Además, en 2016 el gobernante romperá el histórico decenio de Andrés de Santa Cruz (1829-1839).
Pero la idea del núcleo duro del Movimiento Al Socialismo (MAS) sería intentar modificar la Constitución para pavimentar la reelección indefinida. De concretarse este deseo, se prevé un áspero y controvertido debate político en Bolivia, ya que la oposición rechaza esta alternativa. El “plan B” sería lanzar en 2019 la candidatura del canciller David Choquehuanca o la del titular del Senado,  Eugenio Rojas, quien reemplazó brevemente a Morales  a mediados de diciembre. Ambos tienen raíz indígena, al igual que el Presidente boliviano.
3. La Haya
Evo Morales, cuyo gobierno decidió demandar a Chile ante La Haya por la controversia marítima en 2013, ha logrado un consenso político en su país respecto de este tema. Así, no recibe dardos desde la oposición y además la controversia con Chile ha tenido un efecto positivo para el jefe de Estado en las encuestas. La próxima etapa será la resolución respecto de la competencia de la corte. De rechazar el argumento chileno, comenzarán los alegatos, previa presentación de la contra-memoria. Cualquier tropiezo ante La Haya, podría tener un efecto bastante negativo para Morales, quien se refiere con frecuencia a este tema.
4. Referendo a la justicia
La debacle de la justicia en Bolivia se ha transformado en un fuerte revés para Evo Morales. Ello, porque fue él quien en 2011 intentó reformar el sistema mediante la elección por voto popular de 56 magistrados de los principales tribunales del órgano judicial. En esos comicios los votos nulos y blancos sumaron el 60%, mientras que la oposición denunció que los candidatos fueron “preseleccionados” en el Congreso, dominado por el MAS.
Pero a las constantes denuncias de corrupción, lentitud de los procesos, dimisiones y destituciones de altos cargos, y las dificultades de los bolivianos para acceder al sistema judicial, ahora se ha sumado una creciente presión política sobre los jueces, peleas públicas entre magistrados y procesos legislativos contra profesionales que supuestamente no siguen la línea del gobierno. Para poner fin a todas estas pugnas, la semana pasada Morales abrió por primera vez las puertas a la posibilidad de reformar la Constitución para enfrentar la crisis del Poder Judicial. Su idea es realizar un referendo para elegir a los jueces.
5. A la conquista de Beni
En las elecciones de octubre, Evo logró el 61% de los votos. Pero además, por primera vez, se impuso en ocho de los nueve departamentos del país, incluido el oriente. Esta zona se había opuesto a su gobierno, especialmente Santa Cruz.
Así, el único lugar que le falta conquistar es Beni, donde el gobierno planea una serie de obras, incluida una nueva ciudad que contaría con un aeropuerto internacional y un hospital.