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Ante una multitud que se reunió en la Plaza Villarroel de La Paz, el binomio Evo Morales-Alvaro García Linera realizó esta semana su primer acto de campaña de cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo. ¿Cuáles fueron los ejes transversales del discurso? ¿En qué se basará la nueva campaña del Movimiento al Socialismo? ¿Por qué la oposición conservadora no logró unificarse bajo una candidatura? ¿Qué dicen las encuestas?


«Viva el proceso de cambio y los movimientos sociales». Así, con esa frase de cara a las organizaciones que componen el MAS, el presidente candidato Evo Morales Ayma comenzó la campaña de cara al 12 de octubre próximo, donde competirá por un nuevo período de gobierno. Evo aprovechó su discurso para mencionar las transformaciones que se dieron en Bolivia desde su llegada: lo graficó con una estadística contundente, al decir que «en 2005 la inversión pública era de 600 millones de dólares. Para este año hemos destinado más de 6.000 millones». Morales llamó a los adherentes al MAS a ejercer un «voto duro, firme», en detrimento de las diversas candidaturas de la oposición conservadora. Hizo un repaso de «lo hecho» : habló de la «refundación del país» mediante la Asamblea Constituyente –que introdujo la nueva Constitución Política, dando paso al Estado Plurinacional–; mencionó la «recuperación» de los hidrocarburos; y volvió a dar cuenta de la política social del gobierno –bonos Juancito Pinto, Renta Dignidad, Juana Azurduy, entre otras. «Estas han sido parte de nuestras políticas: inversión pública, estabilidad económica y garantizar los derechos laborales. Aquí hemos avanzado con nuestras ministros y ministras», sentenció. Las primeras encuestas otorgan al MAS una sólida ventaja frente a sus oponentes: los datos de Ipsos Bolivia que se hicieron públicos esta semana señalan que el binomio Morales-García Linera cuenta con un 41% de adherentes, muy por encima del flaco 9% del empresario Samuel Doria Medina. Más atrás se encuentran Juan del Granado –Movimiento Sin Miedo– y el ex presidente conservador Tuto Quiroga, quienes oscilan entre un 2% y 6% de acuerdo a lo referido por la prensa boliviana. Todos ellos no han podido lograr una unificación –como sí ha sucedido en otros países de América Latina contra gobiernos posneoliberales– de cara a unas elecciones donde también se eligirán 36 senadores y 130 diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Posiblemente la «dispersión» opositora se deba a no poder visualizar un cambio de gobierno en el corto plazo. Sin dudas, esta tendencia habla también del concentrado apoyo al gobierno de Morales de parte de amplios sectores de la sociedad boliviana: la oposición no se animó a lanzar una «candidatura unificada» ante el temor de que ésta no llegue al ballotage –para una segunda vuelta se necesita una diferencia menor a 10% cuando el primer candidato arriba al 40%. Han preferido, al parecer, «medir» fuerzas y evitar una posible mala elección de conjunto.
¿Cómo seguirá ahora la campaña oficialista, tras el acto de proclamación? El programa de gobierno de Morales será discutido por las organizaciones sociales y el Movimiento al Socialismo. Un primer borrador, titulado «Juntos por la senda del Vivir Bien», se conoció hace poco tiempo atrás. Allí se promueven diversos puntos en torno a una «plataforma electoral»: el horizonte de eliminación de la pobreza, la generación de más empleo, la independencia tecnológica y científica, la soberanía alimentaria, el derecho al agua, el respeto a la Madre Tierra, la integración del país –tanto a nivel continental como mundial–, la seguridad ciudadana, y una «revolución en la justicia». Serán los militantes del MAS, ahora, quienes discutan sobre estos puntos para arribar a una plataforma final para el período de gobierno 2015-2020.