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En este engranaje de la historia de la lucha de clases en Bolivia, todos los personajes de esta historia tienen sus apelativos y el lugar que les corresponde, no hubiera sido posible el advenimiento de este proceso de cambio que vamos experimentando, sin el concurso de la clase obrera, campesina y la clase media empobrecida del país.

Esa utopía escurridiza de la que habla Fernando Birri, siempre fue el horizonte por el que transitamos desde los ruidos de sables, de las bayonetas, del Plan Cóndor, de las ambulancias que ocultaban a la muerte y el suplicio dantesco que practicaba la antropofagia de los Luises en la ciudad de La Paz. Asimismo no hubiera sido posible este proceso de cambio sin la quimera y la férrea coraza de aquellas mujeres mineras al iniciar su desarrapada huelga de hambre por la democracia, evocando la sentencia de Neruda, «Podrán arrancar todas las flores pero no podrán detener la primavera». Aquella  molécula de arena en el desierto de los olvidados, fue convirtiéndose en  remolino de  conciencias que cambió el rumbo de la historia del país. No hubiera sido posible este cambio sin la lucha del pueblo, de los anónimos luchadores por la defensa del Agua en las calles de Cochabamba y la defensa del Gas en las silentes y gélidas tierras de El Alto.
En buen romance, el pueblo con meridiana claridad, protagonista de esta historia, con humildad emplaza a los que  circunstancialmente ejercen el mando de este proceso, a no claudicar ni traicionar este legado que ha costado ríos de sangre. Pero mejor veamos  las sombras y luces de este peregrinaje entrevistando a los sujetos y protagonistas de esta historia.
Me llamó la atención la vigilia  de la Plataforma de Luchadores Sociales Contra la Impunidad por la Justicia y la Memoria Histórica del Pueblo Boliviano, Víctimas de la Violencia Política que lleva tres años y tres  meses  frente al Ministerio de Justicia en la ciudad de La Paz. Al ingresar a aquel provisional tugurio, me topé con tres siluetas de aspecto cansino, sentados en desvencijadas sillas, una mujer y dos varones. Uno de ellos, Julio Llanos Rojas, presidente de esta plataforma de sobrevivientes de las dictaduras nos dedicó esta entrevista.  
¿Cómo nace esta organización y cuál es el objetivo de lucha?
Julio Llanos Rojas: Nace  después de recibir la respuesta arbitraria y hasta delincuencial al descalificarnos y excluirnos de los beneficios que otorga la Ley 2640 que fue promulgada el 4 de marzo de 2004. A 8 años del incumplimiento de esta Ley, nos organizamos todos los grupos de Víctimas de la Violencia Política, reclamando el incumplimiento y nos instalamos en este lugar del Prado frente al Ministerio de Justicia del Gobierno en protesta; y desde ese entonces nos quedamos en esta vigilia que ya lleva 3 años y 3 meses, sin ser escuchados.
¿Recibió alguna respuesta del gobierno?
J.L.R.: En principio hemos tenido contacto con la Ministra Cecilia Ayllón, quien dijo que desconocía estas acciones y expresó que también fue víctima pero no hizo nada porque se había cumplido la Ley 2640; y con las demás Ministras que ocuparon este Ministerio, no hicieron nada y no  hubo ningún acuerdo y nos cerraron sus puertas  desde hace tres años.  Fueron los únicos contactos que tuvimos con el gobierno a través de la COB, pero no hubo ni hay voluntad política del gobierno para resolver este problema que es obligación del gobierno para reparar este daño de 18 años de dictadura.
¿A qué se debe la falta de voluntad política?
 J.L.R.: Tenemos  demandas, como la constitución de la Comisión de la Verdad Justicia y Reparación. Para este objetivo recurrimos a las Naciones Unidas que nos otorgan el derecho como pueblo a conocer la verdad de lo oprobioso que han sido esos 18 años de dictadura en Bolivia y para eso al igual que en otros países donde se implementó el Plan Cóndor a través de la doctrina de Seguridad Nacional, se implemente una Comisión de la Verdad,  Justicia y Reparación y a través de esta Comisión, se haga justicia investigando los hechos, identificando a los responsables y sancionando a los responsables  materiales e intelectuales de las dictaduras en base al grado de culpabilidad que tengan. Asimismo hacer una reparación integral a las víctimas que han sufrido los daños en esa época, porque estos hechos de lesa humanidad cometidos en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay  no deben de repetirse nunca más y eso es lo que nosotros pedimos. El gobierno no dice nada, oficialmente hasta ahora no se manifiesta, hacen declaraciones de que también lucha-ron contra la dictadura neoliberal  y no se refieren a la dictadura de los 18 años que hubo en Bolivia. Todos los discursos de las  autoridades de gobierno, hacen alusión a la Revo-lución del 9 de Abril, a la Revolución Cubana y la acción del camarada Che Guevara y se pasaban directamente al 2005 donde ya empieza el gobierno de Evo Morales, deliberadamente van olvidándose de los 18 años de dicta-dura, quieren borrar estos años de lucha y para nosotros es importante no olvidarse de ese aciago tiempo, porque si no se sanciona, no se hace justicia, no se hace una reparación  correspondiente y no se sanciona como lo está haciendo en la Argentina, en Chile y demás paises a los dictadores, los paramilitares como las «Camisas Blancas», los «Novios de la Muerte» que hicieron el trabajo sucio de asesinar, el peligro será inminente. Lamentablemente con la protección del gobierno, están en la impunidad todos estos culpables y pese a nuestra lucha y larga vigilia no podemos hacernos escuchar».
Por lo que se ve, no son atendidos por el gobierno, ¿qué medidas van a asumir en adelante?
J.L.R.: Estuvimos en una audiencia pública en Washington donde el Estado con sus representantes de gobierno estaban sentados como acusadores y nosotros, los luchadores de ese entonces, como acusados, en ese juicio el subprocurador, el embajador ante la OEA y la Ministra de Justicia de ese entonces se comprometieron que a la vuelta, en Bolivia,  iban a ver la forma de solucionar este problema y hasta ahora no nos han convocado. Desde ese evento hace dos meses. La Ministra de Justicia se justificó por desconocer este problema y delegó a sus asesores y altas autoridades del Ministerio para que le hagan un informe y esperamos que lo hagan y respondan a la segunda nota que les enviamos pidiéndole audiencia para tratar este problema.
¿Hubo algún resarcimiento anteriormente?
J.L.R: Sí, pero no fue correcto, hubo un pago del 20% a través de una Ley que sacaron, la 238 el primero de mayo del anteaño pasado. Esa Ley cercenó los derechos que se tenía la Ley 2640 porque tenía tres categorías como 60 salarios mínimos,  120 y 300 salarios por muerto y con esta Ley 238 sólo se ha pagado un mínimo de 23 bolivianos por día de detención y solamente han tomado en cuenta las detenciones, han calificado 20 días, 5 días, hasta un día de detención y las sumas que han pagado son míminas y mucha gente ha rechazado eso. De los 1.714 casos que han aprobado con esa Ley, han cobrado aproximadamente 500 personas y el resto ha rechazado ese cobro porque es una humillación a la gente más necesitada porque les han sacado fotografías poniéndolos un queche ampliado en el pecho obligándoles a que digan, gracias a Evo Morales por ese pago y éste hecho es una humillación a los luchadores por la democra-cia.
¿Qué les pediría a los miles de exilia-dos que sobreviven y se quedaron en otros países?
J.L.R.: Les deseo mucha suerte y que si no regresaron a Bolivia, deben de estar en mejores condiciones que acá, pero que se pronuncien. Nosotros a través de Amnistía Internacional hemos logrado que al presidente Evo Morales le lleguen 70 mil cartas pidiéndole que solucione nuestro problema y aún así, no quiere, no hace mella en la tozudez del gobierno.
¿Qué le pediría al gobierno?
J.L.R.: Le pedimos al gobierno que cumpla las resoluciones de las Naciones Unidas como la 60147 que nos da el derecho a la reparación integral a todas las víctimas y del Comité contra la Tortura, la Constitución Política del Estado y la Ley 2640 que nos da ese derecho.
Respecto a la demanda que tienen de pedir el esclarecimiento  de los cuerpos de los presos políticos, muertos  en las dictaduras, ¿qué respuesta recibieron?
J.L.R.: Lo paradójico es que a las Fuerzas Armadas que es la responsable de la desaparición de nuestros mártires  por entonces, se las condecora con la medalla Marcelo Quiroga Santa Cruz,  a los militares se los obliga a levantar el puño y decir Patria o Muerte, Venceremos, pero hipócritamente. Las fuerzas armadas tienen en su estan-darte la medalla Quiroga Santa Cruz pero no se pronuncian. ¿Dónde están los restos de nuestros líderes asesina-dos? Y al dictador García Meza, lo tienen bien custodiado y bien atendido en el hospital Militar, cuando éste debería de cumplir su condena de 30 años sin derecho a indulto  en el penal de Chonchocoro, al contrario tiene la libertad a cambio de revelar dónde están los restos. Nosotros no entendemos por qué el gobierno hace esto. Hay una orden de la Corte Suprema de Justicia para desclasificar los documento secretos del ejército de ese entonces y no hacen caso, pese a ser Evo Morales Capitán General del Estado.
Lo que pedimos nosotros es que ordene la desclasificación para saber la verdad a la que tenemos derecho y hacer que nos repare integralmente todos los daños ocasionados a nosotros, a las víctimas y familiares que sufrieron daños psicológicos, físicos y genocidios por los dictadores, finalizó Llanos.
A las heridas, el tiempo las cura y en el grado de cada herida, se presentarán las cicatrices. Algunas permanecerán indelebles en el tiempo y otras serán imperceptibles, pero todas estas desgarraduras y espantos son testimonios de un pasado, que si no sabemos absolverlos o hacer justicia correctamente, estamos a merced de reavi-varlos. Porque el ser humano, como alesita recurrente y presagio exis-tencial, sigue propesándose en la misma piedra.
La dialéctica de la vida nos enseña  que nuestro entorno está en permanente cambio, no hay nada en status quo.  En esa dinámica, el surgimiento de este Estado Plurinacional a la luz de los acontecimientos, fue  resultado de todas esas luchas.  Desde el tiempo en que nuestros mayores nos enseñaron a soñar despiertos  con la mirada fija en la libertad y la democracia, el pueblo con la  humildad de la sabiduría,  en todo tiempo y espacio, luchó a cuestas  inmolando sus vidas y la de sus mejores hijos.
Así apostamos por mejores días para el país.
Esta nota se termino de escribir en las gélidas tierras de Odín, donde hace  cuatro décadas atrás, estos revolucionarios, jóvenes por entonces,  llegaban  gracias a la solidad  de luchadores como el Primer Ministro sueco, Olof Palme a curar sus heridas  en el Valhalla  de las valquirias después de haber sobrevivido a  las mazmorras de exterminio de las dictaduras. Muchos luchadores se quedaron en el anonimato, uno tras otro se van replegando al rincón del olvido o a su morada de invierno sin recibir salvas ni el canto revolucionario,  ni una rosa mustia en su sepulcro.  
Ayer 22 de mayo enterramos a otro sobreviviente de Ucapo (Unión de Campesinos Pobres) Leonor Medina  que acaba de partir a la eternidad, asimismo  visitamos a la compañera Flora González, mujer revolucionaria que se encuentra en  el ocaso de su existencia,  postrada y con diálisis en un hospital, lejos de su tierra a la cual dio su juventud y su lucha por la democracia.
Así se van quedando nuestros revolu-cionarios, en el olvido, altruistas que lucharon sin protagonismos  ni home-najes para que se llegue a este proceso de cambio. Habrá que bajar el  tono y ruido de las loas y entrar en sintonía con los verdaderos sujetos de esta historia que no están incluidos en el variopinto mosaico del MAS.
Estamos a tiempo de tomar un baño de humildad y dirigir nuestro timón hacia buen puerto.