La presidenta Michelle Bachelet, reconoció que los damnificados son dos millones de personas y que las viviendas destruidas suman al menos 500.000.
Este miércoles se comenzaron a instalar más comedores populares provisionales y se comenzó a distribuir víveres y agua potable a los ciudadanos que padecen las lamentables consecuencias del devastador sismo y del tsunami. En especial se espera que comience a ser abastecida la ciudad de Concepción, de aproximadamente medio millón de habitantes, ubicada a 500 kilómetros al sur de Santiago, donde se localizó el epicentro del movimiento telúrico que ha dejado poco menos de 800 muertos.
La falta de ayuda humanitaria en esa ciudad provocó que los ciudadanos asaltaran supermercados cerrados para abastecerse, lo que provocó enfrentamientos con algunos propietarios armados y las fuerzas del orden.
También ciudadanos comunes se organizan para defenderse de los saqueadores que aprovechan las viviendas abandonadas o dañadas para robar sus bienes.
El gobierno envió el ejército para reestablecer el orden, y unos 11.000 soldados tienen prácticamente militarizadas las ciudades más afectadas, y se ha establecido un toque de queda a partir de las 18 horas.
Los equipos de rescate luchan contra el tiempo para evacuar los cadáveres que están bajo los escombros y que, debido a las altas temperaturas causadas por las últimas semanas del verano austral, ya empiezan con su natural proceso de descomposición, con el consiguiente peligro para la salud de los sobrevivientes en lugares donde no hay agua potable ni energía eléctrica.
Uno de los primeros cargamentos de ayuda humanitaria en llegar el martes a Chile provenía de Bolivia, en un avión de carga en el que viajó el canciller boliviano, David Choquehuanca, para entregar a la presidente chilena, Michelle Bachelet, unas 40 toneladas de agua embotellada en el primero de envíos de asistencia para los damnificados del terremoto.
Por otro lado, desde Cuba partieron hacia la capital chilena una brigada de 27 médicos y sanitarios que lleva en dos aviones tiendas de campaña, instrumental, equipos, medicamentos y su propia comida.
Además, Ecuador envió a Chile un avión C-130 cargado con agua, alimentos y medicinas. La Secretaría Nacional de Riesgos (Senar) ecuatoriana informó en un comunicado que la aeronave llevó a Santiago unas nueve toneladas de esos insumos.
La madrugada de este miércoles llegó a Santiago una aeronave con 7,5 toneladas de ayuda humanitaria y un equipo de 63 personas, entre bomberos y personal sanitario procedentes de España. El avión además transportó un hospital de campaña, cinco equipos caninos de búsqueda y dos de evaluación de estructuras.
Bachelet también se reunió el martes en Santiago con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, que ofreció ayudar a Chile con hospitales de campaña, helicópteros, generadores eléctricos, alimentos y personal para labores de rescate.
En tanto, el ministro de sanidad, Álvaro Erazo, confirmó que nueve hospitales quedaron en el suelo, que las camas hospitalarias que no están operativas son 4.000. Por ello, la llegada e implementación de los hospitales de campaña que llegarán desde el exterior ha cobrado una gran relevancia.