Estos tendrán la misión imposible de revertir lo que ya parece un veredicto popular inapelable. Se sumarán a la prédica de los grandes diarios suecos en los que sus redactores y jefes de las páginas de información política, han sido miembros o colaboradores de Timbro.
Este Think tank es una organización creada y financiada en el año 1978 por la patronal sueca
SAF, (bautizada en 2001 como Svenskt Näringsliv) destinada a propagar y defender la economía de mercado y publicar textos de los clásicos.
Desde 2006 Timbro publica un magazine llamado Neo que circula en el mundo de las finanzas y las redacciones de los medios, pero resulta desconocido para el gran público. Su fundadora y primera jefa de redacción, Sofía Nerbrand dejó recientemente el cargo para incorporarse a SVT como comentarista de los debates preelectorales previstos hasta las elecciones. Otra colaboradora de la revista Neo, Margit Silberstain, fue contratada antes como comentarista política del programa noticioso Aktuell. En el número correspondiente a enero-febrero del 2008 de Neo Silberstain escribió un extenso artículo titulado Helt menageri i Monas parti (Total casa de fieras en el partido de Mona), tendencioso, y por momentos desagradable en su decisión de descalificar políticamente a Mona Sahlin. Estas contrataciones parecen una broma de mal gusto y lo más probable es que resulten inútiles. Lo indecoroso es que además de la remuneración de Timbro, los mencionados neos reciban también un buen sueldo pagado por nosotros los contribuyentes.
En el transcurso del pasado año la información política ofrecida por la televisión y, en menor medida por la radio, estuvo enfocada a informar y opinar sobre las elecciones que tendrán lugar en octubre del 2010 y a presentar, a la coalición rojiverde, integrada por los partidos Socialdemócrata, Medio Ambiente (Verdes) y de Izquierda, ineptos para tomar el relevo de la Alianza de derechas liderada por Fredrik Reinfeldt.
Se ensayaron varias tácticas según las circunstancias. Obviamente la primera fue aprovechar los errores o actos acciones delictivas o éticamente cuestionables de algún miembro relevante de dichos partidos.
El más notorio fue el de una maniobra dolosa de un miembro del Consejo administrativo de un fondo de pensiones formado con aportes obreros y empresarios. En ese Consejo ocupa un puesto (remunerado como el de los demás consejero) la presidenta de la Central de Trabajadores (LO) Wanja Lundby –Wedin. Ella no tenía vinculación directa ni se beneficiaba personalmente de la maniobra, pero fue descuidada en el cumplimiento de su deber de control y aludió a ocultamiento del delito. La presión mediática para que renunciara fracasó
El suceso tuvo, justificadamente una gran cobertura mediática. aunque no siempre bien intencionada. Lundby-Wedin es miembro destacada del partido socialdemócrata. Con otros asuntos más turbios como el del ministro Mats Odell y el Banco de Inversiones, Carniege, no hubo tanto encarnizamiento pese a que algunos diarios liberales, fueron más críticos y llegaron a sugerir la renuncia del ministro, que no se produjo.
Una encuesta se esfuma
La antigua carta de la división que ya aconsejara Maquiavelo (1469-1527), fue jugada permanentemente por los medios aprovechando las fisuras o diferencias de criterios en una agenda cargada de los más variados asuntos. Volvió al tapete en el primer debate televisado, el pasado domingo 31-01 en el que participaron los ocho miembros de ambos bloques, a propósito de Afganistán. Una invasión que nunca dejó buenos recuerdos para los invasores y que todo indica tampoco los dejará esta vez. La búsqueda de temas en donde es casi lógico que haya discrepancias, cuando se trata de una coalición en la cada cada partido quiere mantener su perfil, ha sido obsesiva. Simultáneamente se desplegó una ofensiva destinada a captar a uno de los líderes de los Verdes, en este caso la portavoz del partido María Wetterstrand ,con alta popularidad. También fracaso. Por último, aunque no lo último, el visceral odio al ”comunismo”, que muy frecuentemente disimula un fascismo, salió a luz a propósito del líder del Partido de Izquierda, Lars Ohly.
En realidad todas las diversas líneas convergen en la intención de machacar la figura de Mona Sahlin, que sigue liderando el mayor partido de Suecia, que le otorgó el apoyo unánime en el reciente congreso. Ni siquiera ello ni la carrera política de Sahlin, han detenido una campaña deleznable, bastante extraña en la política sueca.
Lo frustrante para la falange mediática que está en esta línea es que a ocho meses de las elecciones la ventaja de la oposición, de cerca de un 10%, parece imposible de alcanzar. Ello genera, además de frustración la tentación de violar elementales normas democráticas. Algo que ya se produjo la semana pasada, cuando en la noche del jueves 28/01, casi todos los diarios publicaban en su versión digital los resultados de un sondeo que confirmaba la ventaja de la oposición , de aproximadamente el 10% , lo que le aseguraría la mayoría absoluta.
Sorpresivamente en la mañana del dia siguiente, en una acción evidentemente concertada, el primer noticiero Ekot de la radio que integra el Public Service se iniciaba con la noticia de que el gobierno descontaba hasta casi igualar, la ventaja de la oposición. Lo más grave es que ignoraba por completo lo que los diarios habían publicado en la red unas horas antes. Durante todo el fin de semana esa información estuvo en portada de todos los medios. Hubo que esperar hasta el martes para que, muy tímidamente, en pequeños sueltos de noticias insignificantes, se produjera una confusa restitución de la verdad. Un verdadero ”golpe de estado mediático”.
En las elecciones del 2006, el Partido Liberal se introdujo en la red de la socialdemocracia de manera que pudo conocer de antemano la posición del partido respecto a los temas que se iban a debatir. Cabe esperar delitos mayores, vistos los antecedentes..